Cuatro Ejercicios para Ampliar la Conciencia de la Abundancia

La conciencia de la abundancia se genera a partir de construir nuestra vida a partir de la luz y del amor. Significa mucho, una gran cantidad de algo. Es el reflejo de la naturaleza en donde siempre todo está evolucionando, creciendo, expandiéndose (¡basta con ver las flores!).

La abundancia es la totalidad de la divinidad expresada a través de nosotros mismos. La conciencia de la abundancia se genera a partir de gobernarnos a nosotros mismos desde la Fuente Creativa que está dentro de nuestro ser. Se basa en el amor y es un continuum…

Siempre hay, siempre tengo acceso y poder a lo que necesito y deseo crear porque estoy conectado a la fuente de provisión infinita. No me intimidan los logros de los demás, al contrario, son motivo de inspiración y de asombro.

La abundancia es una expresión de nuestra naturaleza espiritual y refleja nuestro mundo interior. La abundancia en estado del ser que me permite ver la abundancia aunque yo esté limitado.

Practique “ser” abundancia. He aquí cuatro ejercicios simples y poderosos que lo impulsan en el camino del reconocimiento y la creación de abundancia en su vida:

  1. A donde quiera que vaya, a cualquiera que encuentre, voy a llevarle un regalo. Mi regalo puede ser un comentario positivo, una flor, una oración…Hoy, voy a darle algo a todo aquel con quien yo entre en contacto, y así, empezaré el proceso de circular alegría, riqueza y amor en mi vida y en la vida de otros.
  1. Hoy, recibiré con gratitud, todos los regalos que la vida tiene para ofrecerme. Voy a recibir los regalos de la naturaleza me da: el sonido de los pájaros cantando, la lluvia que baña al planeta. Estaré abierto también ha recibir de los demás, cualquier cosa que deseen darme: un regalo materia, un comentario positivo, ayuda, una oración…Me recibo a mi en mi, a Dios en mi.
  1. Yo hoy me comprometo a mantener la abundancia de la vida circulando en mi, en mi vida, en la vida de otros a través del regalo del dar y el recibir los regalos más preciados de la vida: los regalos de la bondad, del respeto, del amor. Y cada vez que me encuentro con alguien, silenciosamente voy a desearles felicidad y bienestar, alegría y abundancia.
  1. Recibo, todo lo que viene a mi, en su totalidad, sin divisiones, sin condiciones y sin juicio. “Gracias Padre, por todo lo que pasó. Sí a lo que ha de venir.”

 

 


Sigue la conversación en Facebook

Artículos relacionados


¡Te ha gustado lo que lees, suscríbete!

Tocando Cielo® todos los derechos reservados
Website Security Test